lunes, 8 de enero de 2018

El tipo de filete que nunca debes pedir en un restaurante (está cargado de calorías)

Por fortuna para los más carnívoros, es un plato que puedes seguir comiendo aun estando a dieta, siempre y cuando consumas los indicados

Cuando uno sale a comer fuera nunca sabe bien qué pedir, sobre todo si está a dieta o intentando cuidarse. Entre el menú y la carta ya dudamos. Tras decantarnos por una opción, viene la parte más difícil: elegir los platos que vamos a comer. Normalmente, a todos nos cuesta escoger entre carne y pescado. Pensamos que el pescado es más sano, pero hemos leído que las proteínas de la carne también son buenas para la figura, así que al final nos decantamos por la primera opción y optamos por comer un filete. Pero ¿cuál escogemos? ¿Son todos iguales? ¿Engordan lo mismo? Es importante que sepas lo que tiene que decir al respecto la nutricionista Amanda Ursell.

Qué buena pinta. (iStock)


"La carne roja es uno de los alimentos más controvertidos, pues numerosas investigaciones apuntan a su insalubridad"

Por fortuna para los más carnívoros, los filetes son un plato que pueden seguir comiendo aun estando a dieta, siempre y cuando se consuman a la plancha, sin mucha grasa añadida y sin salsas o acompañantes cargados de hidratos (patatas, por ejemplo). Y siempre que se elija el filete correcto, pues hay algunos que tienen muchas calorías y grasa.

Chuletón, no


Uno de estos, y que no recomienda Ursell, es el 'ribeye steak' o de costilla,"Es el que tiene más grasa", asegura la nutricionista, recoge 'Femail'. Se trata de un corte de buey, vaca o ternera y procedente de la parte superior de la costilla y la carne incluida en ambos lados de la misma. Equivale a lo que llamamos comúnmente chuleta o chuletón, tanto si se sirve con hueso o deshuesado.

Es el filete más calórico, pues tiene el doble de calorías que un bistec plano y más delgado. En concreto, el chuletón contiene 270 calorías por 100 g, y 22 de estos gramos son de grasa.



Filete de ternera, sí


El filete de ternera de corte fino, por su parte, es más barato y además es también el que menos calorías tiene, con solo 155 por 100 gramos, y solo 7 de grasa.

Tienen una reputación de ser duros, pero los chefs expertos que saben cómo quitar el cartílago del centro del corte dicen que en realidad es uno de los trozos de carne más tiernos y sabrosos.



Nunca la tomes con refrescos


La mayoría de nosotros comemos estos días con un refresco, independientemente de lo saludable del menú. Todos sabemos que estos líquidos nos hacen engordar, pero lo que no sabíamos hasta ahora es que consumidos junto con carne son una bomba para nuestro organismo. Así lo asegura un estudio, elaborado por BMC Nutrition, el cual determina que cuando tomamos una bebida azucarada junto a un plato rico en proteínas, nuestro metabolismo se ve afectado y lo que hace es acumular grasa como si no hubiera un mañana.

Los investigadores descubrieron que tomar una bebida azucarada con cualquier comida disminuye significativamente el consumo de grasa y la termogénesis (producción de calor) del organismo. Asimismo, y lo que es más significativo, se descubrió que a lo largo de un día el cuerpo gastaba solo 80 de las 120 calorías de la bebida azucarada, almacenando así 40.

"El estudio determinó que tomar un refresco con un menú rico en proteínas disminuía en un 40% el consumo de grasa del organismo"

Estos resultados ponen de relieve el impacto que el consumo de un refresco puede tener sobre el equilibrio energético y el almacenamiento de grasa. Así que, ya sabes, clávate esto a fuego: la próxima vez que comas carne o pescado, olvídate de acompañarlo con un refresco.

¿Es buena la carne roja?


En general, los nutricionistas recomiendan priorizar el consumo de carnes magras, que tienen menos grasa: es decir, mejor pollo, conejo o pavo, que ternera, cordero o cerdo. Al respecto, la carne roja es uno de los alimentos más controvertidos, pues en los últimos años han surgido numerosas informaciones que apuntan a su insalubridad. A este tipo de carne se le atribuyen gran cantidad de males, pero a pesar de ello lleva formando parte de nuestra dieta desde hace cientos de años. En este sentido, el doctor Antonio Escribano asegura en 'Aprende a comer y a controlar tu peso' (Espasa) que de las cuatro veces que tenemos que consumir carne a la semana, al menos una vez debe ser de esta clase.

"De las cuatro veces que tenemos que consumir carne a la semana, al menos una vez debe ser roja, debido a las proteínas y vitaminas que aporta"

Los defensores de este alimento, entre los que se encuentra Escribano, aseveran que estas carnes nos aportan proteínas –en una proporción del 15 al 23 por 100–, algunas vitaminas –como la B12– y minerales como hierro, potasio, fósforo y cinc, entre otros. No obstante, contienen grasas saturadas, por ello los que más saben recomiendan elegir cortes magros de carne y retirar la grasa visible antes de cocinar el alimento.

La cantidad de carne que debemos aportar en nuestra dieta es de unas cuatro raciones semanales, tomando como referencia una ración de unos 100-125 gramos de peso. Este equivale más o menos a un filete del tamaño de la palma de la mano.

MARÍA PALMERO
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