jueves, 7 de diciembre de 2017

¿Sabe cuál es la temperatura ideal de cada vino?

Porque una temperatura inadecuada puede arruinar una buena copa de vino...

El vino es un producto que esconde una gran historia detrás. Cuando Ud. abre una botella existe todo un cúmulo de experiencias, un montón de conocimiento, tiempo infinito y trabajo y dedicación ilimitados. El cuidado intensivo de la vid para que crezca la uva, su observación y medición continua hasta alcanzar el punto óptimo de maduración; la recolecta, a mano; y todo el proceso de elaboración del mosto, fermentación y envejecimiento en barrica y botella para que Ud. disfrute el mejor trago de vino posible. Por eso, es importante para no estropear tanto trabajo servir el vino a la temperatura idónea.


Vinissimus, la tienda de venta de vino español online, líder en Europa con más de 3 millones de botellas vendidas, nos da las pautas sobre la temperatura ideal. Como reglas generales ni el vino blanco se debe servir directamente de la nevera ni el vino tinto a temperatura ambiente. La norma indica que cuanto más tiempo de envejecimiento tenga un vino mayor debería ser su temperatura de servicio y viceversa.

El Cava, el Champagne y los espumosos deben servirse muy fríos, pero nunca directamente del congelador. Ya que este es muy frío incluso para los vinos espumosos y así se anulan mucho de los matices, expresión y registros que estos vinos pueden dar en boca. La temperaturas de servicio ideal debe ser 5 a 6 grados, una temperatura más que suficiente para tener una cierta sensación de frescor al tiempo que se puede disfrutar de todas sus aromas.

Los vinos tintos tienen diferentes temperaturas de servicio. No hay una única temperatura para todos los tintos. Según el envejecimiento, el cuerpo y los grados de alcohol de cada botella así será su temperatura de servicio. Por tanto esa aseveración tan extendida que afirma que estos vinos deben servirse a temperatura ambiente, no es cierta.

Los tintos pueden servirse desde los 12º hasta los 18º. Como norma general, cuanto más viejo más temperatura y viceversa.

Así, un vino joven debe servirse entre los 12 y los 14º, mientras que un gran reserva requiere una temperatura de 18º e incluso podría llegar a 20º para poder apreciar toda su complejidad. Eso sí, ningún vino debe servirse por encima de los 20º, así que la mayoría de tintos agradecerán ser refrescados en una cubitera, pudiendo alternar periodos fuera y dentro de la cubitera.

Los vinos blancos al revés que los anteriores, deben servirse fresquitos, pero no de la nevera. Un blanco joven y afrutado alcanza su plenitud a una temperatura de 5º, mientras que un blanco con más cuerpo y barrica puede servirse perfectamente a una temperatura de 12º.

Vinissimus añade una explicación adicional y útil. Una cosa es la temperatura de servicio y otra la de consumo. Muchas veces se deja reposar el vino durante más tiempo del conveniente y este puede calentarse. Para evitar esto, lo mejor es introducir la botella en una cubitera con hielo y agua, de modo que esta bañe de forma uniforma a la botella.

DANIEL CAMIROAGA
Fuente: La Información
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