lunes, 18 de diciembre de 2017

Como sobrevivir a las comidas navideñas

Un tema siempre complejo de resolver: la mesa navideña y la de fin de año. Te brindamos algunas ideas y tips para comer saludable y no terminar “pesado” como Papá Noel.

Cada persona es un mundo, dice una de las frases más conocidas sin fronteras y utilizadas a nivel popular. Porque es completamente cierta y se aplicará al 100 por ciento la próxima semana, cuando el calendario indique que ya llegó el tiempo de festejar Nochebuena, Navidad, la despedida del año viejo y la llegada del nuevo, fiestas que a muchos les encantan y que otros las toman como un día más.

Cuando los adultos mayores se juntan, enseguida tienen motivos para pasarla bien juntos.

Entonces, la organización dependerá de la elección de cada uno para disfrutar, o escaparse, de estas dos semanas, cargadas de reuniones gastronómicas y que, como colofón, tienen esos dos ajetreados encuentros, donde además siempre se suele tomar una copa de alcohol de más. En ese contexto, las ideas son muy variadas. Están los que prefieren viajar y experimentar las festividades en otra provincia o, quienes pueden, en otro país. Así, no sólo conocerán otras culturas sino que también probarán comidas tradicionales de otros lugares, con otras temperaturas y lejos del calor típico de Buenos Aires y sus alrededores.

Están también quienes deciden pasarlo solos, en su casa, y no deben hacerse problema por lo que van a comer ni pensar en grandes cantidades. En cambio, hay quienes optan por no hacer ninguna tarea doméstica en Nochebuena y contratar los servicios de algún restaurante, probando diferentes variantes de comida (generalmente se ofrecen menús unificados). Es una opción que seguramente no resultará para nada económica, pero puede resultar muy reconfortante, pues no hay que preparar la mesa, ni cocinar, ni limpiar posteriormente. Solamente ir y disfrutar, aunque los valores para estas fechas son decididamente elevados. Otras personas, por ejemplo, optan por utilizar la Nochebuena para ayudar a quienes más lo necesitan y deciden acudir como voluntarios a comedores, una alternativa realmente admirable.

Ahora bien, ¿qué ocurre con la gran mayoría de las familias, que se reúnen en un hogar a recibir la Navidad?

Recursos y organización 

Cuando las familias deciden reunirse en torno a un mesa para festejar las fiestas, para evitar algún tipo de imprevisto, lo ideal es organizarse con tiempo, dado que hay que recordar que los días previos a Nochebuena no son para nada fáciles y conseguir algo que falte a último momento puede resultar una verdadera odisea. Si se compra todo con anticipación, nada debería salir mal y hasta la billetera, incluso, estará agradecida.

Teniendo en cuenta este detalle importante, el siguiente punto es saber realizar bien el reparto de tareas para que no exista un desequilibrio. Luego sí se pasará a elegir el menú, una misión fácil si se quiere mantener la tradición, pero no tanto si se opta por hacer variantes.

De todas maneras, en cualquiera de las dos alternativas, hay que considerar siempre quiénes serán los invitados: si hay chicos, es importante que haya opciones para ellos, de igual manera si entre los invitados aparecen personas que siguen una dieta vegana o vegetariana.

Tradicional y no tanto 


Para mantener la tradición, es recomendable estar atentos a la elección de los platos, ya que si se trata de algo muy calórico, podría no caer bien si las temperaturas son elevadas, como suele ocurrir el 24 de diciembre. Además, hay que tener en cuenta que la cena no se termina ahí, pues sigue con el helado y con la mesa dulce, por lo que hay muchas más calorías por delante. Y al otro día se seguirá de fiesta...

Entonces, armar diferentes tipos de ensaladas podría ser una excelente opción para comenzar la noche, pues en ese caso sería una combinación de vegetales con lo que uno elija agregarle. Después, se puede considerar incluir las comidas tradicionales, como vitel toné, matambre, pavita, carré de cerdo, entre otros. Si uno se inclina por estas opciones, es importante tener en cuenta la combinación de un gran aporte de calorías y el calor. Es decir, si se ingiere con moderación, léase una cantidad prudencial, considerando todo lo que viene después, no habría problemas.

¿Y si hacemos cambios? 


También están quienes buscan salir de lo tradicional e innovar con diferentes alternativas: algunos prefieren asado, otros pastas, otros carne al horno. Sin embargo, son opciones calientes que no son muy amigables con el calor de Navidad, aunque hay familias muy apegadas a esas propuestas. Se puede elegir otras alternativas, claro que sí, además porque cuanto más livianas resulten, será mejor para el organismo.

Otro punto a tener en cuenta y que quedará muy bien para los invitados es la decoración de los platos, porque una ensalada puede pasar inadvertida si se prepara como para un día cualquiera de la semana. Empero, si uno le agrega algún detalle navideño, llamará la atención de toda la familia y le dará un toque especial a la ocasión.

Postres infaltables 


Lo que sigue no suele sufrir demasiadas variantes, porque para el postre la opción del helado es ideal para afrontar las altas temperaturas, aunque la ensalada de frutas, tanto sea la natural como la comprada, es una excelente variable. Y luego llegarán las tradicionales frutas secas con el pan dulce. Costumbres que traemos arraigadas de nuestros antepasados europeos, porque el clima no acompaña pero el rito no se corta.

Independientemente de mantener las costumbres o buscar innovar en la mesa navideña, lo importante es no excederse en las cantidades ni en las calorías porque eso no conformaría una buena combinación con el calor. Y además, hay que recordar que a la semana siguiente se celebra Año Nuevo y el estómago deberá sobrevivir para esa nueva batería de propuestas gastronómicas. ¡Y a comenzar la dieta el 2 de enero!

Después de Nochebuena… 


La actividad y la comida del 25 de diciembre dependerán mucho de lo que ocurrió en Nochebuena. Aunque la mayoría de los casos tienen un denominador en común, ya que en general las temperaturas suelen ser muy elevadas y el organismo aún está tratando de recuperarse de la noche anterior. Por este motivo, lo recomendable, pero no por ello la opción más elegida, es inclinarse por un plato liviano y frío, por ejemplo, una ensalada. De todas formas, están quienes deciden comer lo que quedó del 24, por lo que el estómago no estará para nada agradecido, y quienes en Nochebuena optaron por cenar en otro lado y ese día deben cocinar, a menos que ya lo hayan previsto.

Hay familias que deciden reunirse nuevamente y hacer un asado, aunque muchos, en especial los de origen italiano, suelen elegir una increíble raviolada. ¡Dios los ilumine! Claro que también están quienes optan por utilizar ese día como descanso antes de regresar a la actividad laboral y ni se preocupan por lo que van a comer, y con picar muy poco zafan.

Cada idea depende del grupo familiar, pero para todos los casos hay que saber algo fundamental: el estómago generalmente no la pasa para nada bien en las fiestas, por lo que el 25 es una buena opción para cambiar viejas fórmulas, comer liviano y no hacer sufrir más al organismo, que suele padecer más de la cuenta en esta época, sobre todo por las altas temperaturas, y porque se llega a esas fechas con varios encuentros gastronómicos previos.

Desactivar un combo explosivo 


No hay que olvidar que las comidas calóricas, el alcohol, más la mesa dulce que también puede quedar de la noche anterior, no colaboran en nada en el estado general y la recuperación del cuerpo, que al día siguiente tiene que volver a la rutina.

Por eso, si sobra comida de la noche anterior, una buena opción es combinarla con una ensalada o alguna variante saludable. Esto se puede hacer si quedó pollo, que se suele cortar en pedazos pequeños y mezclarlo con vegetales frescos. Si hay que cocinar, lo más recomendable es directamente elegir verduras y frutas frescas para afrontar el calor y no seguir castigando al organismo.

Otro consejo es, si uno es el dueño de la casa donde se realizó la reunión de Nochebuena: si no se van a reunir al día siguiente, repartir lo máximo posible y no quedarse con gran cantidad de comida, para no verse obligado a repetir el menú.

Es decir, siempre con voluntad, es posible cuidarse después del 24, no solamente por las calorías ingeridas, sino también porque las altas temperaturas sumadas a los platos navideños pueden traer efectos adversos y poco deseados.

Florencia Bombini
salud@cronica.com.ar

Fuente: Crónica
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...