domingo, 3 de diciembre de 2017

Comer y cocinar insectos también es alta gastronomía

Disfrutar de unos deliciosos insectos en cualquier puesto callejero de Tailandia se ha convertido en una experiencia imprescindible para los turistas más aventureros. Sin embargo, este particular alimento está pasando de la calle al plato y ya es posible degustar unos raviolis frescos con carne de escarabajo en restaurantes como el que dirigen el chef Mai Thitiwat y el chef de siete tenedores Regan Suzuki Pairojmahakij en la ciudad de Bangkok. El denominado Insect in the Backyard se promociona como la primera experiencia premium con insectos.

Imágenes: Bloomberg

Los comensales de este restaurante que abrió el pasado mes de julio pueden disfrutar de un amplia gama de insectos -hormigas, saltamontes, huevos de hormiga, grillo blanco, escarabajo gigante, oruga de bambú o gusano de seda- que están cocinados siguiendo influencias culinarias de otros países como Francia, Italia o Estados Unidos y también del área mediterránea.



Así, el menú de este establecimiento está formado por pasta con grillos, lubina a la parrilla con "caviar de hormiga", pan frito con hormigas o un risotto de sopa de langosta y saltamontes. O ravioles rellenos de carne de escarabajo, un plato que necesita de mucha elaboración porque cada escarabajo proporciona de tres a cuatro gramos de carne, y se necesita alrededor de 20 de ellos para hacer un plato de esta receta.

El chef ejecutivo del local también anima a probar los saltamontes porque provienen de la misma familia que los camarones y tienen un sabor similar. También, el siempre delicioso postre es una buena oportunidad para dar el paso y disfrutar de un delicioso tiramisú italiano hecho con polvo de gusano de seda que está cubierto a su vez con tres gusanos. Sin embargo, Mai Thitiwat también deja claro que los comensales menos valientes pueden encontrar platos que no llevan insectos.

La mayoría de los insectos utilizados por este restaurante proceden de granjas familiares alrededor de Tailandia y se crían en ambientes libres de químicos, dice el copropietario del local Regan Suzuki Pairojmahakij. Las orugas fritas son uno de los insectos más deseados y caros, 3,6 dólares el kilo, porque proceden de una pequeña granja del norte de Tailandia.

Los insectos según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) tienen un alto contenido de proteínas, minerales y grasas saludables, abundantes. Y además, unas 1.900 especies de insectos sirven para complementar las dietas de 2.000 millones de personas en todo el mundo.



Fuente: El Economista
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