miércoles, 28 de junio de 2017

Mozzarella sticks o fingers de queso

Una excelente preparación para compartir con amigos. Son fácil de hacer y muuuuuy ricos.

Los palitos de queso mozzarella rebozados, son un platillo perfecto para compartir con amigos mientras se toma un trago o se celebra un evento importante. Se pueden untar en distintas salsas, como la ranch o la barbecue.

schwans.com

Esta tradición parece ser de origen estadounidense, sin embargo en Panamá, Venezuela, Colombia y Perú, tienen una versión similar a los que les llaman Tequeños, pero en lugar de ser rebozados, llevan una delgada masa por fuera.

Hacerlos en casa no es para nada complicado, pues solo se necesita queso, harina y ¡a freír!

Mozzarella sticks

Ingredientes


  • 1 mozzarella fresca
  • 1 cucharada de harina
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de agua
  • pan rallado
  • aceite vegetal
  • sal
  • pimienta blanca molida

Instrucciones


  1. Cortamos la mozzarella en ocho palitos, recortando los bordes curvos para que sean todos del mismo tamaño y forma. Estos trocitos los guardamos, podremos usarlos en pizzas, sandwiches, ensaladas, etc. Secamos los palitos con papel absorbente, los salpimentamos y los rebozamos en harina. Sacudimos el exceso colocando los palitos sobre un colador y golpeándolo suavemente.
  2. A continuación, batimos en huevo en un plato hondo y le añadimos la cucharada de agua. Mezclamos bien. En otro plato ponemos algo de pan rallado y lo condimentamos al gusto con pimentón, chille molido, hierbas provenzales, etc. Esto es opcional, por eso no aparece reflejado en los ingredientes, pero la mozzarella es un queso insípido y conviene aportarle sabor con alguna especia.
  3. Empanamos los palitos, al menos, dos veces, para crear una capa lo suficientemente gruesa como para que, al freírlos, no se salga el queso. Pasamos los palitos por el huevo, luego por el pan rallado condimentado, nuevamente por el huevo y otra vez por el pan rallado. Podemos empanarlos una tercera vez, de hecho es conveniente.
  4. Una vez empanados, los introducimos en el congelador durante dos horas. Transcurrido este tiempo, calentamos abundante aceite en una pequeña sartén y los freímos en tandas de tres o cuatro, volteándolos de vez en cuando para que se doren por igual por toda la superficie. Escurrimos sobre papel absorbente y servimos inmediatamente.


Fuente: Sabrosia
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