lunes, 9 de noviembre de 2015

Ojo con las calorías de las bebidas azucaradas

La creciente epidemia de obesidad alrededor del mundo se explica, básicamente, por el exceso de calorías consumidas, provenientes de alimentos y bebidas, que sobrepasan los requerimientos de energía diarios.

(Foto: Shutterstock)



Cuando hablamos de un excesivo consumo de energía, la mayoría de personas se enfoca en las calorías que aportan los alimentos, pero muchos le quitan importancia a las calorías que aportan las bebidas. Es por eso que muchas veces, aunque se consuma una dieta "balanceada", no podemos explicar el exceso de kilos.

Las bebidas azucaradas -que incluyen gaseosas, jugos naturales y artificiales, hidratantes, y cualquier otro tipo de bebida con azúcar añadida (limonada, chicha, café, té dulce, etc.)- representan una causa importante de la epidemia de obesidad.

Diversos factores pueden explicar cómo influye el consumo de bebidas en el incremento de peso. En primer lugar, una bebida no tiene la capacidad de producir la misma sensación de saciedad de un alimento sólido. Por lo tanto, uno puede consumir varias bebidas azucaradas en un solo día, añadiendo calorías a la ingesta cotidiana casi sin darse cuenta.

Otros aspectos importantes son el contenido de azúcar en las bebidas y el tamaño de los envases. Para dar algunos ejemplos de bebidas usualmente consumidas en un día, en promedio un café latte con leche entera (16 onzas) tiene 265 calorías, una botella de gaseosa (20 onzas) aporta 227 calorías, un té helado azucarado (16 onzas) contiene 180 calorías, y un vaso de gaseosa (12 onzas) equivale a 124 calorías. Si se consumen estas bebidas en un día, solamente con ellas ya sumaríamos un total de 796 calorías. Teniendo en cuenta que un adulto promedio necesita aproximadamente 2.000 calorías diarias, que más de un tercio de ellas provenga de bebidas es un índice muy alto.

A esto hay que sumar el hecho de que hay envases cada vez más grandes, sobre todo los que se ofrecen en los establecimientos de comida rápida, lo cual implicaría un mayor consumo calórico proveniente de bebidas.

Diversos estudios indican que un consumo excesivo de bebidas azucaradas (cuyo ingrediente principal es el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa) incrementa el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad, síndrome metabólico e hígado graso. Lo que ocurre es que si la persona no gasta la energía que ingiere (haciendo ejercicios, por ejemplo), el cuerpo almacena dicha energía, proveniente del azúcar, en forma de grasa.

Para evitar futuros problemas de salud, es importante prestar atención no solo a lo que uno come, sino también a lo que uno bebe. Lo recomendable es limitar el consumo de bebidas azucaradas y elegir alternativas más saludables. Por ejemplo, pedir el café con leche descremada y edulcorante natural, y si se va a beber una gaseosa, mejor que esta sea dietética (0 calorías) o solo ocasionalmente.

Se debe leer las etiquetas de las bebidas y evitar las que tengan jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, azúcar, miel, sucrosa, dextrosa, jugo concentrado de frutas, jarabe, etc. Beber más agua e infusiones sin azúcar. Y en lugar de tomar jugos de fruta, lo recomendable es consumir la fruta entera, para evitar el exceso de calorías y aprovechar los beneficios de la fibra.

Jacquelyn Friedman

Fuente: Buen Bocado
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...