martes, 17 de mayo de 2011

Pietro Carbone (@carbonespresso): ¿Qué pasa con el café?

 


Gracias a los cursos de barismo, que vengo dictando desde hace un tiempo para acá, he podido conocer gran cantidad de personas, de variedad de profesiones y ocupaciones. He recorrido buena parte del país y, a su vez, he recibido en mi tienda a personas del interior del país. Y cada día que pasa me hago la misma pregunta, ¿Qué está pasando con el café en Venezuela?



 
Barismo, Cafe, Coffe
 
A veces siento que no es justo vivir en un mundo utópico de café con dibujitos, de cafeterías que abren todos los días. Hace falta entender que hemos perdido, en algún momento de la historia, la cultura del buen café. Todos opinamos de igual manera ante un mal café, lo reconocemos inmediatamente. Pero la cosa es, ¿por qué cada día se toma peor café?

Considero que es de parte y parte; es decir, de nosotros como consumidores y de parte de los negocios afines.
 
Sí, nosotros tenemos gran parte de la responsabilidad. Hemos deteriorado la forma en que pedimos el café. Siempre digo: “... nunca pidas un marrón corto, pídete un capuccino”. Esto te garantiza que será usada una cantidad de leche prudente y un espresso perfecto. Estas prácticas sencillamente hacen un sistema “vicioso de los vasitos”. Así lo llamo, ya que obligamos, sin querer queriendo, a los cafeteros a despachar café desde unos vasitos y trasvasar café a otros vasos, de manera de tener café siempre listo para servir. También los obligamos a servirnos restos de leche mal montada, ya que la capacidad de la máquina es para cremar mucha más leche que “un dedito.”


Además, como consumidores, hemos dejado de exigir. Nos hemos conformado con poca cosa, con ese café malo, con el café quemado y aguado. Yo les pregunto, si vas a una cena elaborada por un chef recién llegado de las mejores escuelas de cocina, con los mejores ingredientes, una armonía de vinos insuperable, ¿te parece justo rematar esa experiencia gastronómica con un mal café?
 
Una pregunta muy ruda. A veces me responden: “Es que el café vale Bs 8, en cambio el resto de la cena te cuesta Bs 1.000 por persona.” ¿Entienden mi molestia con nosotros los consumidores?
 
Por otro lado, se ha perdido la mística. Ya no queda gente entrenada en los locales. Son muy pocos los que hoy en día tienen personal capacitado para la elaboración de un buen café. Eso sí, vayamos a donde vayamos, vamos a conseguir una buena máquina espresso, un molino, y hasta café en granos. Yo mantengo una política: un café bien hecho tiene el mismo costo de un café mal preparado. Entonces, ¿dónde nos perdimos?
 
He usado mucho últimamente esta palabra, ya que considero que, al igual que en cualquier profesión, hace falta mística. Querer hacer las cosas bien hechas, con pasión. Además, no hay excusa, es como tener un carro de alto desarrollo y solo usarlo para oír radio. ¿Entienden mi molestia con los que ofrecemos el café?
 
Gracias a Dios hay un resurgimiento por las elaboraciones tradicionales; no solo de café, de cualquier cosa, así que espero que pronto pueda hacer un escrito que se titule “Qué bien se toma café en cualquier esquina”

 
 
Hasta la próxima.
 
¡Café y vida!
 
Pietro Carbone
Barista
http://carbonespresso.blogspot.com

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